A finales de los 60 principios de los 70,mi difunto padre ejercía labores de mozo de almacén, en una empresa situada en la avenida tres de Mayo, desde donde caminaba hasta la recova.
Trataba(compraba)un saco de papas,subiendo a continuación hasta Somosierra. Decia que si pagaba un taxi era igual qué comprarlas en la venta.
(Sin firmar)
Vamos a ir incluyendo en este blog anécdotas que hayamos oído a nuestros mayores, sobre cómo era su vida en su juventud.
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sábado, 5 de diciembre de 2015
jueves, 3 de marzo de 2011
Retrato de mi padre
¿Que cómo era, mi padre?
Era ese árbol frondoso que había en los campos, aquel “sauce
llorón”, que daba cobijo bajo sus ramas a tantos pájaros, y al campesino cansado, que bajo su sombra encontraba frescura, bajo el tórrido sol.
De cuerpo fuerte y trabajador, enseñabas a tus hijos los valores que se necesitaban para vivir una vida digna. De brazos abiertos y espléndidos, cobijabas a tu gente, donde siempre encontraban un hombro y una palabra sabia. Por eso todos tenían razones para volver.
Con frente ancha y con poco pelo, la vida se había encargado de llevarse, pero con una hermosa dentadura que aún después de viejo conservabas.
Con carácter alegre y optimista, y con gran sentido del humor, nunca oí de ti una palabra desdeñosa para nadie.
¡Cómo echo de menos esos días en que todos nos sentábamos a tu alrededor a escuchar los “cuentos de muertos”, de aparecidos y de “historias de caminos”, que tanto nos asustaron!
Cómo nos hicieron reír y llorar. Como el mejor cine y película, nunca nos cansábamos de oírlos.
Mi padre. Mi padre era algo especial. Todavía, cuando hablo de él, me emociono, y pienso en el día en que vuelva a verlo. Cuánto le echo de menos.
Sofía Fernández (aula Arico)
Noviembre 2010
Era ese árbol frondoso que había en los campos, aquel “sauce
llorón”, que daba cobijo bajo sus ramas a tantos pájaros, y al campesino cansado, que bajo su sombra encontraba frescura, bajo el tórrido sol.
De cuerpo fuerte y trabajador, enseñabas a tus hijos los valores que se necesitaban para vivir una vida digna. De brazos abiertos y espléndidos, cobijabas a tu gente, donde siempre encontraban un hombro y una palabra sabia. Por eso todos tenían razones para volver.
Con frente ancha y con poco pelo, la vida se había encargado de llevarse, pero con una hermosa dentadura que aún después de viejo conservabas.
Con carácter alegre y optimista, y con gran sentido del humor, nunca oí de ti una palabra desdeñosa para nadie.
¡Cómo echo de menos esos días en que todos nos sentábamos a tu alrededor a escuchar los “cuentos de muertos”, de aparecidos y de “historias de caminos”, que tanto nos asustaron!
Cómo nos hicieron reír y llorar. Como el mejor cine y película, nunca nos cansábamos de oírlos.
Mi padre. Mi padre era algo especial. Todavía, cuando hablo de él, me emociono, y pienso en el día en que vuelva a verlo. Cuánto le echo de menos.
Sofía Fernández (aula Arico)
Noviembre 2010
miércoles, 2 de marzo de 2011
En recuerdo a mi padre
Me llamo Manuel Ángel tengo 43 años actualmente, mis padres son de la Gomera, a mi padre no le conocí pues murió joven y yo solo tenia tres años. un año de vacaciones en la Gomera me interesé por saber de mi padre, quien era en su pueblo y como lo conocían, pregunté a mi tía si teía fotos, me dio dos, una cargando a la virgen del Carmen y otra con cuatro amigos en 1959.
Le pregunté a mi tía, quiénes están vivos. Mi tía me contestó: dos, uno en la Gomera y otro en Venezuela. mi tía me dijo donde vivía el que estaba en la Gomera, se llama Marino, sali corriendo, quería conocerle y que me contara. Llegué a su casa y había un señor mayor sentado en el patio de su casa mirando al mar, le pregunté si aqui vive Marino y me dijo ¿quién lo pregunta? un hijo de Ramon "pata junta" así le decían a mi padre por apodos, antiguamente se conocian así, se quedó mirándome se levantó y me dijo hijo de charasca, le contesté si. Se echó a llorar y me abrazaba me decía tu eres el más pequeño, pues sí, me tocaba la cara, el pelo; me dijo te pareces a tu padre, eras tan pequeño cuando tu padre se fue, llamó a su mujer: ¡ mira, es el hijo de Ramón "pata junta" y Carmen "charasca"! me dio un abrazo y se puso a llorar, me daba besitos decía ¡ay mi niño,! bueno después de habernos presentado y haber hablado, salimos al patio me íba a contar todo sobre mi padre. Empezó diciéndome que era una buena persona, un buen pescador, pues pescaban juntos ,despues de la guerra civil muchas familias estaban pasando hambre tu padre les dio de comer el pescado que cogía....
Le pregunté a mi tía, quiénes están vivos. Mi tía me contestó: dos, uno en la Gomera y otro en Venezuela. mi tía me dijo donde vivía el que estaba en la Gomera, se llama Marino, sali corriendo, quería conocerle y que me contara. Llegué a su casa y había un señor mayor sentado en el patio de su casa mirando al mar, le pregunté si aqui vive Marino y me dijo ¿quién lo pregunta? un hijo de Ramon "pata junta" así le decían a mi padre por apodos, antiguamente se conocian así, se quedó mirándome se levantó y me dijo hijo de charasca, le contesté si. Se echó a llorar y me abrazaba me decía tu eres el más pequeño, pues sí, me tocaba la cara, el pelo; me dijo te pareces a tu padre, eras tan pequeño cuando tu padre se fue, llamó a su mujer: ¡ mira, es el hijo de Ramón "pata junta" y Carmen "charasca"! me dio un abrazo y se puso a llorar, me daba besitos decía ¡ay mi niño,! bueno después de habernos presentado y haber hablado, salimos al patio me íba a contar todo sobre mi padre. Empezó diciéndome que era una buena persona, un buen pescador, pues pescaban juntos ,despues de la guerra civil muchas familias estaban pasando hambre tu padre les dio de comer el pescado que cogía....
AUTOR: MANUEL PÉREZ PLASENCIA
martes, 1 de marzo de 2011
Vivencias de mi madre, y recuerdos de mi infancia
Mi madre era del pueblo de Hermigua, en la isla de la Gomera, su padre era el cartero del pueblo, iba caminando a la "capital", San Sebastián, a repartir el correo. tardísimo pero muy satisfecho. Contento porque se encontraba con sus amigos, y entre carta y carta algún vasito de vino. Iba con él Manuel, apodado "el peatón", del cual mi madre me contaba que le gustaba mucho, incluso hubo algo de coqueteo, pero apareció un mozo de San Sebastián. Se llamaba Agustín Herrera apodado " el pantana ". Era muy blanco como la leche, de ahí el apodo. Mi madre se enamoró de él y él de ella. Se casaron , tuvieron 5 hijos, 3 nacieron en La Gomera.
AUTORA: Margarita Herrera Padilla
lunes, 28 de febrero de 2011
ANECDOTAS DE UN PADRE
Mi padre me contaba muchas cosas de su vida y lo diferente que eran a nuestros días.
Cuando él era chico, me contaba que tenía que levantarse a las 6 de la mañana para ir a buscar pinocha al monte, con mucho frío y descalzo por supuesto.
Eran 12 hermanos y él era el más pequeño. Dormían todos en un cuartito pequeño.
Cuando mi padre creció se fue a trabajar a las minas y más tarde replantando pinos, dónde un día conoció a mi madre.
Al tiempo, tuvo que emigrar a Holanda a trabajar de soldador de barcos. Mi madre, todavía de novios, seguía manteniendo contacto por carta.
Mi padre en afán de superarse y buscarse una mejor vida viajó más lejos: por Italia, Francia, Grecia y hasta Australia. Finalmente volvió un día para casarse con mi madre. Volvieron a Holanda, mi padre recuperó su antiguo empleo, y mi madre consiguió uno en una gran empresa de textil, donde trabajaban muchos españoles.
A los 8 años vino al mundo mi hermana, por lo que mis padres, que tenían ya bastante dinero reunido, decidieron volver a la isla. Al llegar, mi padre trabajó en la construcción de la autopista del sur, hasta que un día lo llamaron de Unelco por su experiencia de soldador.
Unos años después nací yo. Mis padres ya tenían su vida acomodada, aunque sufrieron mucho para conseguirlo. Ahora me toca a mí seguir los pasos de mi padre, con diferente camino aunque con el mismo fin, espero.
Por: Eliseo
Aula: Arafo
Cuando él era chico, me contaba que tenía que levantarse a las 6 de la mañana para ir a buscar pinocha al monte, con mucho frío y descalzo por supuesto.
Eran 12 hermanos y él era el más pequeño. Dormían todos en un cuartito pequeño.
Cuando mi padre creció se fue a trabajar a las minas y más tarde replantando pinos, dónde un día conoció a mi madre.
Al tiempo, tuvo que emigrar a Holanda a trabajar de soldador de barcos. Mi madre, todavía de novios, seguía manteniendo contacto por carta.
Mi padre en afán de superarse y buscarse una mejor vida viajó más lejos: por Italia, Francia, Grecia y hasta Australia. Finalmente volvió un día para casarse con mi madre. Volvieron a Holanda, mi padre recuperó su antiguo empleo, y mi madre consiguió uno en una gran empresa de textil, donde trabajaban muchos españoles.
A los 8 años vino al mundo mi hermana, por lo que mis padres, que tenían ya bastante dinero reunido, decidieron volver a la isla. Al llegar, mi padre trabajó en la construcción de la autopista del sur, hasta que un día lo llamaron de Unelco por su experiencia de soldador.
Unos años después nací yo. Mis padres ya tenían su vida acomodada, aunque sufrieron mucho para conseguirlo. Ahora me toca a mí seguir los pasos de mi padre, con diferente camino aunque con el mismo fin, espero.
Por: Eliseo
Aula: Arafo
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